Llega el verano y con ello la diversión en el agua pero también el peligro a accidentes en piscinas y playas.

Según la Federación Española de Salvamento y Socorrismo en el año 2023 hubieron 422 muertes por ahogamiento.

Antes de comenzar hay que tener muy en cuenta: 

1: Que no existe ningún dispositivo para el agua que pueda sustituir la supervisión de un adulto. Por ello, es indispensable un control permanente del niño y estar cerca en todo momento, pudiéndole alcanzar con el brazo.

2: Cabe destacar que, según la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) advierte que los flotadores hinchables como barcos, unicornios, flamencos y flotadores llamativos suponen un peligro para los niños ya que no son elementos de seguridad, sino juguetes, y no están obligados a cumplir las normas básicas de flotabilidad.

Por ello en este artículos vamos a analizar los flotadores, que en algunas ocasiones nos dan una falsa tranquilidad con los más pequeños y es por ello que requieren una atención especial.

Lo mejor «sin duda» es que los niños aprendan a nadar en edades tempranas. 

Nuestro consejo es que el proceso se inicie en casa en los baños diarios, con estimulación y juegos en la bañera infantil, para que cuando llegue el peligro, «que es cuando empiezan a andar» se pongan en manos de profesionales y ya llevaremos mucho avanzado.

No obstante el proceso no se debe acelerar y por eso recomendamos que se usen flotadores de apoyo para ganar confianza. Pero esto no significa que nos despreocupemos de los pequeños y que en todo momento haya un adulto, en lo que llamamos distancia al tacto, es decir alargando nuestro brazo que lleguemos a tocar el niño.

1.- El aro salvavidas tanto hinchable como rígido:

 Cualquiera de ellos es peligroso por las siguientes causas:
1.- Los hinchables siempre corren el riesgo de deshincharse o bien por la válvula que no está bien cerrada o por un pinchazo lento, es decir, que va perdiendo aire muy lentamente.
2.- En ambos, (hinchable o rígido) existe el peligro de darse la vuelta y quedar boca abajo en el caso de que el diámetro  sea ajustado al niño, o que se cuele por el centro si el diámetro es mayor que el cuerpo.
Por tanto los profesionales no aconsejan los aros en ningún caso.

2.- Manguitos:

Lo primero que hay que hacer es leer atentamente las indicaciones del fabricante que aparecen en los manguitos. En la imagen lateral se muestran. 
Hay varios tipos:
1.- Hinchables, sólo se recomiendan bajo la supervisión de un adulto a menos de un metro del niño y donde toque el suelo de la piscina ( entre 20 y 30 centímetros)
2.- Hinchables con corcho dentro: Se seguirán las mismas indicaciones que en el anterior, ya que aunque tengan corcho en el interior, es posible que al desincharse por pinchazo o fallo en la válvula pierdan el ajuste y se salgan de los brazos.
3.- De foam con varias capas: Son los más recomendables, pero como hemos dicho anteriormente con la distancia al tacto de un adulto. Estos serían los más recomendables para piscinas de chapoteo.

 

 

3.- Chalecos Salvavidas de corcho forrados de tela:

Esta es la opción más recomendable. Hay varios tipos según las formas y el tipo de anclaje.
1.- Los tradicionales chalecos usados en embarcaciones de recreo con anclajes delanteros y con silbato de seguridad, que son un poco incómodos para ejercitar movimientos de natación, y tienden a subirse cuando se está en posición vertical.
 
2.-  Los que se han fabricado para el aprendizaje de los más pequeños, que son unos manguitos de corcho cubiertos de tela y que se unen por el pecho con el mismo material y se sujetan en la espalda para que el niño no pueda manipular el cierre. (ver imagen)

Después de ver todos los tipos de flotadores, los profesionales recomendamos que los menos seguros por las causas que hemos visto son los hinchables por esa falsa seguridad que dan y que como se puede leer en sus propias recomendaciones (que casi nadie lee) no se pueden usar como salvavidas y sin la supervisión de un adulto.

Se recomienda como el más seguro el Chaleco Salvavidas completo con sujección delantera y entre las piernas, y en segundo lugar el chaleco con manguitos y pecho que mantiene el equilibrio, entre seguridad y  prestaciones para el aprendizaje de la natación.

NO OBSTANTE: La seguridad de nuestros pequeños en el agua es primordial, y recuerda siempre que la supervisión de un adulto es esencial, así como seguir las normas de los profesionales de piscinas y playas.