La natación es uno de los deportes que se inicia a muy temprana edad, algunos padres llevan a sus hijos a aprender a nadar antes que empiecen a andar. Esto facilita de algún modo, que algunos de los padres  vean la evolución de sus hijos felices y sin proyectos a corto plazo.
 
Pero en el momento que un monitor o entrenador le dicen a los padres:  «su hijo tiene unas facultades innatas para la natación», es cuando surgen los problemas para la familia.
  Es el momento que el niño con 5 años, se convierte en nadador y tiene que empezar su etapa de aprendizaje de técnica y habilidades en el agua. Es el momento en el que la familia tiene  que modificar prácticamente su vida, sus amigos, sus viajes; que a partir de ahora tendrá que ver con la piscina, con su Club y con la preparación.
Todo esto muchas veces no se sabe gestionar y se crean tres tipos de padres:

1.- Una cantidad pequeña verá que esto es una gran responsabilidad para la familia y prefieren que su hijo a los 10-11 años se tome la natación como una diversión y dejan los entrenamientos en segundo plano, anteponiendo los estudios o las relaciones con gente de fuera del Club, Piscina.

Seguramente cuando el nadador/a, entre al instituto dejará la natación y empezará una nueva actividad.

2.- Otro porcentaje mayor pero parecido al anterior, deja que su hijo/a, vaya a todos los entrenamientos y competiciones, y utiliza el deporte como educación, para que su hijo tenga valores, como el compañerismo, responsabilidad en lo que hace, etc., pero sin darle importancia a los méritos que pueda conseguir, para evitar lo que luego explicaremos como TRANSFERENCIA DE EMOCIONES.

3.- En este apartado están la mayoría de padres. Son los que viven el deporte como si lo hicieran ellos mismos. A veces trasladando a su hijo la responsabilidad de lo que él, no hizo. (PADRE ENTRENADOR).
 
Resolver todo esto nos plantea una crisis entre alto rendimiento, salud mental y los padres que  requiere un enfoque sistémico que priorice el bienestar integral sobre el resultado inmediato. Se basa en tres ejes:

Educación emocional

Comunicación abierta sin presión

Apoyo psicológico especializado.

Redefiniendo el éxito como el desarrollo personal y la autonomía del deportista.Aquí se detallan las acciones clave para cada actor:

1. Para los Padres: Apoyo sin Presión

  • Enfoque en el proceso, no en el resultado: Valora el esfuerzo, la dedicación y el aprendizaje, no solo si ganaron o perdieron.
  • Comunicación abierta: Pregunta «¿te divertiste?» o «¿cómo te sentiste?», en lugar de «¿ganaste?». Fomenta un ambiente seguro para hablar de frustraciones sin juzgar.
  • Respetar la autonomía: Permite que el deportista tome decisiones sobre su carrera para fomentar su autoconfianza y evitar el burnout. (El síndrome de burnout o «deportista quemado» es un estado de agotamiento físico, emocional y mental crónico provocado por el estrés deportivo prolongado. )

Evitar la transferencia de estrés: Reconoce tus propias emociones y no conviertas la carrera de tu hijo en tu proyecto personal.

2. Para el Alto Rendimiento: Salud Mental Integral

Psicología deportiva: Incorporar la preparación mental al mismo nivel que la física y técnica (visualización, relajación, gestión del estrés).

  • Normalizar el descanso: Fomentar una cultura que valore la recuperación física y mental como parte del entrenamiento, reduciendo el estigma sobre la salud mental.
  • Redes de apoyo externas: Asegurar que los atletas mantengan relaciones personales fuera del deporte que los valoren como personas, no solo por sus logros.

3. Soluciones

Educación compartida: Talleres para padres y entrenadores sobre los riesgos de la presión excesiva y la importancia de la salud emocional en adolescentes.

  • Establecer límites: Definir expectativas realistas entre entrenador, deportista y padres para alinear objetivos.
  • Intervención profesional: Acceso rápido a psicólogos especializados para gestionar crisis antes de que se conviertan en lesiones, abandono o trastornos graves.

 
   La clave es entender que un deportista emocionalmente sano será una mejor persona a corto, medio y largo plazo.  (Victor Tella Muñoz. Universitat de València, Physical Education and Sport, Faculty Member)